Prueba tu plan de jubilación contra cada secuencia histórica real de mercado desde 1928 (no una única proyección con una rentabilidad media asumida), con distintas estrategias de retirada — desde la regla clásica del 4% hasta estrategias dinámicas como Guyton-Klinger — y descubre qué porcentaje de esas secuencias habría aguantado.
Una proyección típica supone una rentabilidad media cada año, por ejemplo un 6 %, y te dice si el dinero llega. El problema es que los mercados no funcionan así: lo que decide si tu plan sobrevive es el orden en que llegan las malas rachas.
Aquí no se supone nada. Replicamos tu plan empezando la jubilación en cada año posible entre 1928 y 2025, con las rentabilidades y la inflación reales de cada año. Para una jubilación de 30 años hay 69 ventanas distintas. En cada una, primero se retira el dinero del año y lo que queda crece con la rentabilidad de ese año, según tu mezcla de acciones (el S&P 500 con dividendos) y bonos (Tesoro de EE. UU. a 10 años). Cada año se reajusta a esa mezcla. Si la cartera se agota antes del final, esa ventana cuenta como fracaso.
Con 600.000 € invertidos, retirando 24.000 € al año (un 4 %), con un 60 % en acciones y 30 años de jubilación, la estrategia clásica aguanta en 65 de las 69 ventanas: un 94,2 %. Las cuatro que fallan son las que empiezan en 1965, 1966, 1968 y 1969, justo antes de los años 70, con una inflación alta y una bolsa que no despegó durante años.
Si en vez de 24.000 € retiras 30.000 € (un 5 %), el éxito baja a 51 de 69, un 73,9 %. Subir la retirada un punto porcentual cuesta más de veinte puntos de seguridad.
Que 1/N, VPW o Guyton-Klinger den un 100 % no significa que sean mejores. Significa que ajustan lo que gastas para no quedarse sin dinero. Si en una mala racha tu gasto tuviera que bajar a la mitad, la cartera no se agota, pero quizá tampoco puedes vivir con eso. Antes de quedarte con el porcentaje, pregúntate cuánto podrías recortar de verdad en el peor momento.
Porque no existe un dataset de mercado español o europeo igual de largo y limpio disponible públicamente. Es la misma limitación de cualquier simulador de este tipo (FI Calc, FIRECalc, cFIREsim), no un descuido — se indica siempre en el resultado.
Que, con ese precio de cartera, ese gasto y esa estrategia de retirada, el dinero se habría agotado antes de completar los años de jubilación que pediste — simulando exactamente lo que habría pasado con las rentabilidades reales de ese período histórico concreto.
No — es una forma de estresar tu plan contra escenarios que ya ocurrieron, no una predicción del futuro. El mercado futuro puede comportarse de forma distinta a cualquier secuencia histórica.
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